A MI CIUDAD

 

Dejo abiertos los caminos por donde anduve.
Dejo en ellos el recuerdo de lo que fui
y de lo que ya no seré jamás: 
la flecha, 
la cruz, 
la borradura,
el silencio. 
Dejo allí, sobre la tierra incompleta, 
el miedo, 
mi figura, 
la oración, 
la mordaza. 
Dejo inscrito, sobre las calles, 
mis batallas, 
mis antiguas ideas, 
mi lenguaje,
mi nombre.

Dejo todo cuanto vi
Dejo todo cuanto oí
Más llevo conmigo todo lo aprendido, 
todo lo gozado, 
todas las gentes, 
todos los mares, 
y aquella música que al pasar me habló siempre desde el lugar de la alegría.

© 2018 Ana Luisa Muñoz Ortiz